III – Aceros

Esto merece un artículo aparte, pero en fin… trataré de resumir.

Bien, no veo ya a nadie usando cuchillos de sílex u obsidiana, salvo raras excepciones (yo los hago a veces, y conozco a unos cuantos más en Europa y Norteamérica), pero son más por documentación y experimentación que para uso real y frecuente. Ya sé que hay cuchillos con hoja de cerámica, y de titanio, y de bronce, pero hoy por hoy, la mayoría son de acero, ¿verdad?

De acero y no de hierro.

El acero es hierro que incorpora carbono en cantidades variables, lo que permite su endurecimiento por calor. Bueno, resumo, que si no, puede salir un tratado de metalurgia…

Sobre el templado y el revenido del acero y su dureza, lo que le interesa a un usuario de cuchillos de monte es saber que con menos de 54 º Rockwell, esa hoja es muy blanda, y con más de 60 º, demasiado dura y por lo tanto frágil.

 Si la hoja es muy blanda, se afilará fácilmente, pero se le “borrará” el filo con la misma facilidad.

Si la hoja es muy dura, costará mucho afilarla, conservará el filo más tiempo, siempre que corte materiales blandos, pero también se le harán dientes o se cascará al menor choque o apalancamiento lateral.

Sí, exacto: como un cuchillo de cristal.

Se trata de llegar a un compromiso entre facilidad de reafilado y duración de ese filo, así que, personalmente, me quedo entre 57 y 59 grados Rockwell.

He visto publicidad de cuchillos con hojas endurecidas a 64 º que deberían afeitar como navajas barberas y guardar el filo casi eternamente…

Bueno, pues mi experiencia con ellos no ha sido tan espectacular, salvo en que el filo se mellaba en cuanto tocaba un hueso o un nudo en madera seca.

Allá cada cual…

En principio, hay aceros inoxidables y los que no lo son. Y puestos a elegir, mucha gente preferirá los inoxidables, claro.

¿Claro?

Yo no lo tengo tan claro.

Para que un acero sea inoxidable (hasta cierto punto, ¿eh? todo acero puede llegar a oxidarse) hay que añadirle cromo en gran medida.  Insisto, en gran medida (15-20%). Un poco de cromo (0.5-2%) ayuda a la resistencia al desgaste, y al templado en profundidad de la hoja. Pero en la cantidad presente en las aleaciones inoxidables, lo que hace es incrementar su fragilidad. Es decir, que el filo será tan duro que se puede mellar o cascar con más facilidad que doblarse. Y eso vale para toda la hoja. También puede hacer que sea prácticamente imposible reafilarlo con medios manuales. La aleación de elementos como el vanadio, el molibdeno o el titanio sirven para facilitar la homogeneidad del temple, o la profundidad de penetración de éste, pero no añaden gran cosa a la capacidad de corte ni de resistencia de la hoja.

Luego, hay mucha literatura barata en la publicidad de algunos fabricantes de cuchillos deportivos, pero a poco que se sepa leer entre líneas, te darás cuenta de que no son más que palabras huecas. El cuento del “acero quirúrgico”, por ejemplo. No existe tal cosa. Un bisturí suele hacerse de acero de la gama 440 (normativa AISI), y esa aleación fue creada en principio para fabricar rodamientos de bolas. Muy bien: resistencia a la deformación (es decir, que se romperá antes de doblarse), capacidad de endurecimiento, de pulimento y compatibilidad con la producción en cadena. No sé si alguna de esas características garantiza un bisturí de usar y tirar…  quizá,  pero no un buen cuchillo de monte…

Otro cuento es lo del “acero alto en carbono”.

Todos lo son.

Punto.

Sinceramente, un buen acero, aunque se oxide, compensa por las cualidades de corte que tiene, Y no es difícil evitar la oxidación: basta secar la hoja después de usarla. Y darle algo de grasa o aceite si se va a dejar guardada durante cierto tiempo. Yo fabrico instrumentos musicales desde 1987, y puedo asegurar que las gubias antiguas, las de acero simple, compradas en chatarrerías o mercadillos, siguen tallando, afilándose y conservando el filo  mucho mejor que las modernas inoxidables.

¿Existe el cuchillo de monte ideal?
I – Forma de la hoja.
II – Perfil de afilado.
III – Aceros.
IV – ¿Forjado o mecanizado?.
V – Mangos.
VI – Agarres.
VII – Fundas.
VIII – ¿Industrial o artesanal?.
IX – Epílogo.